5 de junio de 2026
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Nucleoeléctrica: “privatizarla es casi un suicidio de país”

El especialista en energía y economía política Nicolás Malinovsky analizó los riesgos de privatizar la empresa que opera las centrales atómicas en Argentina.

En diálogo con Sector Energético desde San Pablo, Brasil, el especialista en energía y economía política Nicolás Malinovsky consideró que privatizar NASA en el contexto actual es “casi un suicidio de país”. No es una frase retórica. Es una advertencia respaldada por números, historia y geopolítica.

El gobierno de Javier Milei avanza con su plan de privatizaciones. Ahora apunta a Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), la empresa estatal que opera las tres centrales nucleares del país: Atucha I, Atucha II y Embalse. Y que genera cerca del 7% de la energía eléctrica nacional.

Una joya más

NASA no nació ayer. La crearon en los años ’90 durante el gobierno de Carlos Menem, dentro del paquete de privatizaciones del sector energético. Aunque entonces no se pudo vender porque la central Atucha II estaba paralizada. Nadie la quería. Malinovsky enumera hechos sin los que sería imposible comprender el valor de NASA hoy.

Néstor Kirchner, junto a Julio De Vido y Cristina Fernández, la pusieron en valor a partir de 2006. Con el lanzamiento del Plan Nuclear Argentino. La convirtieron en una empresa estratégica: no solo operadora de centrales, sino también constructora de nuevas plantas. Argentina logró así –relata el especialista– sintetizar 76 años de desarrollo científico tecnológico nuclear en una compañía estatal.

Complejo nuclear Atucha.

El gobierno quiere desprenderse del 49% de sus acciones: el 5% se otorgará a los trabajadores y el 44% restante se licitará. Malinovsky apunta que, según trascendidos, Milei pretende vender ese porcentaje a mil millones de dólares. Cita una denuncia de la diputada nacional peronista y miembro de la Bicameral de Privatizaciones Florencia Carignano, quien reveló que NASA está subvaluada en varios miles de millones: en realidad vale USD 13 mil millones.

La diferencia es sideral. El Tribunal de Tasaciones de la Nación (TTN) en 2017, durante la presidencia de Mauricio Macri, consideró que NASA valía casi USD 5 mil millones. La diferencia entre esa tasación y la del gobierno de Milei también es monumental. De todos modos, para Malinovsky es un pésimo negocio cubrir deuda externa regalando el patrimonio nuclear: “esa plata, Caputo se la patina en un par de días de bicicleta financiera”, señala el especialista.

En 2025 el TTN informó a NASA que no hay ninguna norma que le permita “tasar activos físicos o financieros” solo puede valuar todo tipo de “bienes tangibles”. Entonces el ministro Luis Caputo mediante la resolución 1751 de noviembre pasado ordenó a la Agencia de Transformación de Empresas Públicas que contrate a una entidad bancaria pública nacional para efectuar la “valuación del paquete accionario” de la compañía.

Tasación de Nucleoeléctrica. Tribunal de Tasaciones de la Nación. 2017.

La oposición denuncia la abstención del TTN como una maniobra del gobierno para subvaluar a la empresa. El abogado Diego Chaher, quien se desempeñó durante veinte años en el Grupo América propiedad de Daniel Vila y José Luis Manzano, tiene a cargo el área a la que Caputo instruyó para que contrate una entidad financiera que efectúe la valuación. Desde la oposición también objetan al funcionario. Y en la misma línea fuentes al tanto de las negociaciones, señalaron a Sector energético que “todas las privatizaciones ya tienen dueños”.

Desmantelamiento silencioso

La privatización es solo la punta del iceberg. Malinovsky describe un proceso de destrucción sistemática del sector nuclear argentino que comenzó antes de que se anunciara la venta.

“Hoy hay una fuerte política de destrucción dentro de la compañía. La Libertad Avanza se encontró con una caja fantástica y la está usando como caja política.”

El dato más crudo es el desarme de los equipos de trabajo. La gerencia de ingeniería de NASA –donde el propio Malinovsky trabaja– perdió el 30% de su personal desde que asumió Milei. No se fueron solo juniors. Se fueron cabezas de equipo, ingenieros con diez, quince y hasta veinte años de experiencia. Una sangría silenciosa que compromete la operación segura de las centrales.

Los salarios son la causa principal. Un ingeniero junior cobra menos de 1,5 millones de pesos netos. Un profesional con 12 años de experiencia y jefatura, alrededor de 2,2 millones. No así los gerentes o directores, que cobran arriba de los 10 millones de pesos. Para un sector que maneja tecnología de punta y riesgos atómicos, los salarios del personal técnico y operativo están muy retrasados en comparación con los de profesionales del mercado privado en el sector eléctrico.

Concentración del mercado eléctrico

Si NASA se privatiza, el 7% de la generación eléctrica que hoy es estatal pasará a manos privadas. Malinovsky advierte que eso profundizará la concentración oligopólica del sector.

El mercado eléctrico argentino ya está altamente concentrado. Pampa Energía (Marcelo Mindlin) junto a *YPF Luz y Central Puerto* acaparan el 40% de la oferta de generación eléctrica. NASA es el cuarto generador. Si su paquete accionario cae en manos de los mismos grupos que ya dominan el sector, el poder de esos conglomerados será aplastante.

“Si vos entregás toda tu área estratégica energética, después tenés que ceder con la tarifa o hacer un proceso de estatización. Ahí empieza una disputa política muy fuerte.”

Malinovsky va más allá: el control de la red de alta tensión ya se entregó con la privatización de Transener –el 85% de la red. Si además se privatiza la generación nuclear, los grandes grupos energéticos tendrán un poder de extorsión enorme. “Imaginate que te desconectan las líneas de alta tensión. Te quedás sin energía los días que ellos digan.”

Transener a mitad de precio

El EV/EBITDA es un indicador que mide cuántos años tardaría la empresa en generar, con sus ganancias actuales, el valor que el mercado le asigna. Cuanto más alto, más cara es la empresa.

Las empresas de transmisión eléctrica en Brasil cotizan a múltiplos EV/EBITDA muy superiores a los de Argentina.

  • Transener fue valuada en 5,4 veces su EBITDA.
  • Taesa (Brasil) cotiza a 8,7 veces.
  • Alupar (Brasil) cotiza a 10 veces.

El consorcio de los hermanos Neuss y Jorge Brito pagó USD 356 millones por el 50% de Citelec (controlante de Transener). Malinovsky hace la cuenta rápida: “Transener tiene una ganancia promedio de 200 millones de dólares por año. La pagan en menos de dos años. La cuenta da horrible”.

IMPSA: un anticipo de NASA

El caso de IMPSA es un ensayo general de lo que el gobierno quiere hacer con NASA. La empresa mendocina, dedicada a la fabricación de componentes para centrales hidroeléctricas, eólicas y nucleares, quebró en 2020. El Estado la estatizó para salvar su capacidad estratégica.

Reactor nuclear modular de baja potencia (Carem).

Hoy, el gobierno de Milei la privatizó por menos de 30 millones de dólares. El comprador: un fondo con sede en el paraíso fiscal estadounidense de Delaware, asociado a capitales norteamericanos vinculados al petróleo. Ahora, esa empresa comercializa componentes del CAREM –el reactor nuclear de diseño argentino– como si fueran propios.

“Estamos subsidiando el plan nuclear de Estados Unidos”, denuncia Malinovsky.

Mientras tanto, el gobierno canceló la construcción de la cuarta y quinta central nuclear, frenó el CAREM, y vació de fondos a la CNEA. El documento oficial de la Secretaría de Asuntos Nucleares publicado el fin de semana pasado propone que el Estado se limite a formar profesionales para que luego las empresas privadas los contraten. “La formación la pagamos todos los argentinos, y después se llevan la parte tecnológica”, resume.

Los candidatos a comprar

¿Quiénes podrían quedarse con el 49% de NASA? Malinovsky especula con varios actores.

  • Los hermanos Neuss: ya se quedaron con Transener, con las represas del Comahue, con distribuidoras en Tucumán y Jujuy, y tienen un fuerte vínculo con el asesor presidencial Santiago Caputo.
  • El Grupo Pérez Companc: socio del Estado en Conuar, una empresa mixta proveedora de componentes nucleares. Aunque una versión en el mercado indica que la familia se quiere retirar del negocio.
  • Corporación América (Grupo Eurnekian): había mostrado interés en el uranio, asociándose con la minera canadiense Blue Sky para explotar depósitos en Chubut.

Capitales internacionales, en cambio, no aparecen. “Hasta el día de hoy nunca escuché de ningún interesado extranjero”, aclara.

Desde algunas empresas del mercado eléctrico enumeran algunos “problemas” de NASA para los inversores privados. Quedar como socio minoritario (44%) del Estado (51%). Falta de atractivo comercial: tarifa precaria y una central parada por extension de vida que requiere inversión. No permite la redistribución de utilidades.

Lo que viene

El decreto de privatización de NASA ya está firmado, aunque aún no está operativo. La batalla política recién comienza. Malinovsky lo deja claro: “El próximo gobierno peronista debería revisar todas estas privatizaciones y estatizar lo que se vendió mal”.

Mientras tanto, los trabajadores del sector nuclear se van. Los salarios de los que se quedan no alcanzan. El conocimiento acumulado durante 76 años se fuga hacia empresas privadas nacionales y extranjeras. El gobierno, en lugar de ponerlo en valor, lo remata.

Y el especialista cierra con una advertencia que trasciende lo económico: “Entregar algo tan valioso en términos de desarrollo científico tecnológico y tan peligroso en términos de administración, en un contexto mundial de guerra, es un suicidio de país”.

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