Jorge Brito (Genneia), Edison Energía (hermanos Neuss) y el grupo Newsan (Cherñajovsky y Galli) se quedaron con Transener a un precio bajo. El joint venture de capitales locales pagó USD 356 millones por el 50% de Citelec. En Brasil, empresas similares cotizan casi al doble. La pregunta que en el mercado nadie termina de responder en “on” es por qué el gobierno de Milei les regaló la joya del sistema eléctrico.
El negocio
Transener no es una empresa cualquiera. Opera el 85% de la red de alta tensión argentina. Es un monopolio natural. No tiene competencia. No la va a tener nunca.
Además, la compañía tiene una salud financiera envidiable. Según sus estados contables de 2025, su deuda financiera neta es casi cero. No le debe un peso a nadie. Su ganancia neta ese año fue de USD 127,5 millones (medidos en dólar CCL). Y sus ingresos vienen de una tarifa regulada que el gobierno acaba de actualizar al alza.
En criollo: compraron una máquina de hacer plata que no tiene costos financieros, que no tiene riesgos comerciales, y que tiene asegurado un flujo de ingresos creciente por los próximos cinco años.
La comparación
Un especialista del mercado eléctrico analizó para Sector Energético la operación. Para ello utilizó un indicador denominado EV/EBITDA. Mide cuántos años necesita una empresa para generar, con sus ganancias, el valor que el mercado le asigna. Cuanto más alto el número, más cara es la empresa.
Transener fue valuada en un múltiplo de 5,4 veces su EBITDA. En Brasil, empresas similares de transmisión eléctrica pura cotizan mucho más caras. Taesa, por ejemplo, cotiza a 8,7 veces. Alupar, a 10 veces.
Si Transener cotizara al múltiplo de Taesa, su valor sería un 60% más alto. Si cotizara al de Alupar, casi el doble.
Festejos y desmentidas
El ministerio de Economía a cargo de Luis Caputo recibió ofertas por encima del piso de USD 206 millones y lo festejó como una muestra de eficiencia. Pero el verdadero parámetro no es el piso que ellos mismos pusieron. Es el valor de mercado de empresas comparables en la región.
La pregunta que ningún funcionario responde es simple: si Transener vale en Brasil casi el doble, ¿por qué el Estado argentino la remató a un precio de liquidación?

Una respuesta posible: el riesgo país. Los inversores descuentan un plus de incertidumbre por operar en Argentina. Pero ese descuento, según los números, es del 40% al 50%. Es decir, los compradores consideran que hay un 50% de probabilidad de que algo salga mal. La apuesta es enorme. Y si sale bien, la ganancia también.
El EV/EBITDA de Transener para 2021 era de 1,9x. En 2022, a la salida de la cuarentena era de 4,1x. En 2023, de 5,8x. En 2024, de 11,2x. En 2025, cae a 4,6x. Y en 2026 aumenta a 5,4x. Los números hablan por sí mismos. Gritan.
Capitalismo, de amigos
Las economías reguladas son una de las grandes tentaciones para los empresarios argentinos. Ganancias aseguradas, clientes cautivos, funcionarios la mayoría de las veces con escaso margen de maniobra y con mayores necesidades económicas.
Los hermanos Neuss compartieron espacios lúdicos con Santiago Caputo en el exclusivo Martindale Country Club de Pilar. Junto a otros socios que integran Edison Energy, en los últimos dos años adquirieron activos estratégicos del sistema energético argentino.

El grupo ya tenía bajo su control de forma previa a la distribuidora eléctrica rionegrina Edersa y a la generadora cordobesa Harz Energy. Pero en 2024 sumó las distribuidoras de Tucumán (EDET) y de Jujuy (Ejesa), la transportista Litsa y la hidroeléctrica Cempsa, que administra la generadora hidroeléctrica Potrerillos en la zona de Cacheuta de la provincia de Mendoza.
El grupo inversor también se impuso a la estadounidense AES y a Aconcagua Energía que conduce el ex YPF Pablo Iuliano y obtuvo por treinta años la operación de Cerros Colorados y Alicurá por USD 226 millones. Otra joya que le infundirá al Edison un gran flujo de caja más allá de su cercanía quienes ahora habitan la Casa Rosada.
Lo que viene
El team Cherñajovsky, Galli, Brito con la conducción de los Neuss ya tiene asegurada una rentabilidad extraordinaria gracias a sus recientes victorias. Con Argentina “estable” o no. El gobierno embolsó USD 356 millones para cancelar intereses de la deuda externa. Los argentinos, como siempre, miran desde afuera. Y pagan.
La venta ya ocurrió. El negocio, también. La comparación con Brasil y el antecedente de las represas del Comahue señalan que el precio no reflejó el valor real de un activo estratégico del sistema eléctrico argentino.

