Javier Milei define el precio de los combustibles. Y no paran de subir. La principal refinadora de Argentina es YPF, cuyo control es estatal: concentra el 56% del mercado de refinación y produce casi todo el petróleo que procesa. Trump, en Estados Unidos, investiga a las petroleras privadas porque los precios de los combustibles no bajan mientras el petróleo se desploma.
El petróleo Brent cayó el miércoles pasado por debajo de los USD 75 el barril por primera vez desde el estallido del conflicto en Medio Oriente, hace cuatro meses. El crudo estadounidense ya perdió más del 36% desde su pico en abril. En Estados Unidos, la nafta bajó un 13% en el último mes. En Argentina, la nafta no baja. Al contrario: sube.
Donald Trump publicó un mensaje la semana en Truth Social que sacudió a la industria: acusó a las grandes petroleras de “estafar” a los consumidores por no trasladar la caída del crudo a los surtidores y ordenó al Departamento de Justicia iniciar una investigación inmediata.

“Las grandes petroleras no están bajando sus precios en el surtidor en línea con los precios mucho más bajos que están pagando por el petróleo. ¡Esos precios están cayendo como una roca! En otras palabras, los consumidores están siendo estafados. Instruí al Departamento de Justicia para que investigue eso de inmediato. Los precios de las naftas deberían empezar a bajar mucho más rápido de lo que veo”, escribió Trump.
El mismo problema, enfoques opuestos
El diagnóstico de Trump es idéntico al que atraviesa el debate energético argentino: el precio del crudo cayó fuerte, pero los combustibles no lo reflejan. En Argentina, sin embargo, la respuesta del gobierno es opuesta.
Mientras Trump ordena investigar a las petroleras y amenaza con acciones legales, el gobierno de Javier Milei mantiene una política de “blindaje” que, en los hechos, permite que los precios aumenten. El esquema que diseñaron el ministro Luis Caputo y el CEO de YPF, Horacio Marín, para contener las subas durante la guerra ahora entró en su fase inversa: las petroleras mantienen los precios altos para recuperar el margen que cedieron cuando el crudo superó los USD 100.

El director de la consultora Aleph Energy, Daniel Dreizzen, estimó que los combustibles no bajarán por al menos dos meses, el tiempo necesario para compensar el “buffer” que las empresas absorbieron durante el conflicto. El mecanismo comenzó a aplicarse el 1 de abril por 45 días, luego se extendió otros 45 y vence hoy.
Trump ordena investigar a las petroleras privadas y las amenaza con acciones legales. Javier Milei, en cambio, es dueño de la principal refinadora del país. YPF es de mayoría estatal –el Estado nacional controla el 51% de las acciones. Además, concentra el 56% del mercado de refinación y produce casi todo el petróleo que procesa. A diferencia de Trump, que investiga a las empresas, Milei no ordena bajar los precios. Al contrario: los deja subir.
Mientras Trump investiga, YPF sube
En Argentina, los precios no solo no bajan: suben. A principios de junio, YPF y Shell aplicaron un aumento del 1,5%. El 17 de junio, YPF subió 4,5% en promedio país. Y a partir del 1 de julio se aplicará un 3,5% adicional. Los precios actuales en CABA son de $2.043 para la nafta súper y $2.249 para la premium.
El director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, Ricardo Carnicer, fue contundente: “La discusión no debería ser si la nafta subió cuando subió el crudo, sino si ahora bajará cuando el crudo cayó”. Carnicer estimó que la caída reciente del WTI abre un margen teórico de reducción de entre $117 y $201 por litro. Pero el propio analista advierte que ese escenario es solo referencial: el precio final de la nafta no depende únicamente del crudo, sino también de impuestos, márgenes de refinación y costos logísticos.
La paradoja Milei-Trump
El contraste político es inevitable. Trump y Milei comparten el mismo diagnóstico sobre las petroleras, pero los resultados son opuestos. Trump acusa a las petroleras de estafar a los consumidores y las amenaza con una investigación federal. Milei, en cambio, las dejó en libertad y los precios no paran de subir.
En Estados Unidos, la nafta bajó un 13% en el último mes. En Argentina, la nafta subió más de un 30% en el mismo período. El precio por litro en Argentina ya es 35% más caro que en Estados Unidos y ocupa el tercer lugar en el ranking de combustibles más caros de Sudamérica.
Mientras Trump ordena investigar a las petroleras, el gobierno argentino postergó hasta el 1 de julio el aumento de impuestos a los combustibles para no acelerar la inflación. YPF, mientras tanto, sigue subiendo precios.
Lo que viene
Trump necesita bajar los precios de los combustibles antes de las elecciones de medio término de noviembre. Cada diez centavos de dólar existe una correlación con el voto. Por eso su mensaje fue tan directo y la amenaza de investigación tan explícita. Milei, en cambio, necesita contener la inflación y sostener la renta extraordinaria de las petroleras.
El problema es que la paciencia social tiene un límite. La canasta de servicios públicos ya consume el 15% del salario promedio, y los combustibles conforman esa factura. Trump lo entendió y salió a confrontar a las petroleras. Milei, por ahora, cree estar blindado frente al problema.

