13 de julio de 2024
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Royón: “Bolivia nos está pidiendo finalizar antes el contrato de gas”

La secretaria de Energía de la Nación, Flavia Royon, ratificó que Bolivia está planteando en las negociaciones con la Argentina “finalizar” el contrato por la venta de gas natural que, adendas mediante, debería tener vigencia hasta 2026, lo que refleja la urgencia con la que el Gobierno nacional toma la obra de reversión del Gasoducto del Norte, que se considera de inminente llamado a licitación.

“Estamos negociando la adenda de ese contrato, y Bolivia manifiesta no estar en condiciones de cumplirlo como estaba previsto hasta el 2026. Ellos están pidiendo de hecho finalizar antes el contrato”, aseveró Royon en diálogo con Mejor Energía al ser consultada sobre la marcha de las discusiones con el vecino país para el suministro de gas durante 2024.

Es que la Argentina precisa contar con envíos en firme de gas natural al menos un año más de manera de asegurar el abastecimiento de la demanda de las provincias del Norte Argentino, no solo para el consumo residencial e industrial sino para la generación de electricidad de las usinas térmicas que sólo funcionan con ese combustible.

La inestabilidad de Bolivia como proveedor de gas a la región responde al declino de producción que comenzó hace una década cuando pasó de producir un pico de 63 MMm3/d a los 40 MMm3/d del año pasado y a los 38 MMm3/d que se estiman para el presente, dejando en el camino los compromisos asumidos con la Argentina y Brasil.

A mediados de julio, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) informó y notificó formalmente a la empresa Energía Argentina (Enarsa) que a partir de 2024 no estará garantizado el abastecimiento en firme de gas natural y que desde la fecha citada el servicio pasará a condición de interrumpible en su totalidad. Esa posición fue ratificada por el titular de YPFB, Armin Dorgathen, en la reunión que semanas atrás mantuvo en Buenos Aires con Royón como parte de las negociaciones que se llevan adelante para alcanzar una nueva adenda que garantice la provisión mínima de gas que requiere el norte de país para 2024.

En ese contexto del diálogo binacional se inscribe a la obra de Reversión del Gasoducto Norte como un proyecto que constituye “una obra fundamental y estratégica para la sustitución total de las importaciones de gas natural desde el Estado Plurinacional de Bolivia y el abastecimiento de los usuarios de las provincias del centro y norte del país con gas natural de Vaca Muerta”.

En particular, la preocupación alcanza al abastecimiento a las centrales termoeléctricas de dicha región dado que las principales plantas radicadas en dicha región dependen del gas importado desde Bolivia para poder generar y no tienen como alternativa la posibilidad de utilizar combustibles líquidos, debido a la imposibilidad logística del suministro de los volúmenes que se requerirían de gasoil y fuel oil para suplantar al gas natural.

En ese orden, el Gobierno busca avanzar de inmediato en la construcción de un nuevo gasoducto de poco más de 90 kilómetros entre La Carlota y Tío Pujio que unirá los sistemas del Gasoducto Centro Oeste y el Gasoducto del Norte para generar el circuito de abastecimiento desde Vaca Muerta, y luego las obras de loops y de reversión de inyección de las Plantas Compresoras Ferreyra, Dean Funes, Lavalle y Lumbrera.

Esas obras son las que permitirán remediar la situación informada por YPFB para 2024, reemplazando además dicho fluido importado con gas natural argentino de Vaca Muerta, lo cual se resalta su precio es en el orden del 70% menor al de importación.

El proyecto tiene un costo estimado de us$ 750 millones, de los cuales us$ 540 millones seran financiados por la caf, y el resto lo aportará el Fondo de Estabilización del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) que tienen como destino el financiamiento de obras de infraestructura energética, Para ello se instruyó días atrás a la Compañía Administradora Del Mercado Mayorista Eléctrico Sociedad Anónima (CAMMESA) que disponga la transferencia de los fondos necesarios (provenientes de las operaciones de exportación de energía eléctrica) que garanticen la disponibilidad de la totalidad de los recursos para ejecutar la obra.

En octubre de 2006 los gobiernos de Argentina y Bolivia firmaron un acuerdo de venta de gas natural que contemplaba desde un volumen base de 7,7 millones de m3 diario (MMm3/d) un sendero de exportaciones incrementales hasta los 27 MMm3/d. Pocos años después debido a los inconvenientes de producción de los yacimientos bolivianos y para evitar que el vecino país incurriera en penalidades por incumplimiento se dio lugar a lo que sería una sucesión de siete adendas que desvirtuarían el entendimiento original y abrió la incertidumbre sobre el nivel de abastecimiento de la demanda argentina de cada año.

Para este 2023, la última adenda definió el contrato con un suministro diario de apenas 4 MMm3/d en los meses del verano y hasta 8 MMm3/día en los del invierno. Es decir, alrededor del 40% de las exportaciones alcanzadas 12 meses atrás en los meses de mayor demanda cuando las exportaciones desde el país del norte llegaron hasta 14 MMm3/día promedio.

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