El Ministerio de Economía decidió postergar la apertura de sobres por la venta del 26 por ciento de Transener que hoy está en manos de Enarsa. La medida, que corre el cronograma más allá del 26 de marzo, expone la tensión central del proceso: el gobierno necesita dólares con urgencia, pero arriesga malvender un activo estratégico si se apura.
En junio vencen pagos por USD 4.200 millones y las reservas del Banco Central no sobran. La venta de las represas del Comahue dejó USD 704 millones que ya se usaron para cancelar vencimientos. Con Transener, la historia se repite: los dólares de la privatización tienen destino asegurado en la caja del Tesoro.
El precio que no cierra
El pliego fijó un precio base de USD 206,2 millones por la participación estatal. Pero los números del mercado cuentan otra historia. Al momento del anuncio de la privatización, la capitalización bursátil de Transener rondaba los USD 1.230 millones, lo que ubicaba el 26 por ciento en manos del Estado en torno a los USD 321 millones. La diferencia es de 115 millones de dólares, un 36 por ciento por encima del piso que puso el gobierno.
El mercado ya había castigado la operación. Cuando se conocieron los pliegos, las acciones de Transener cayeron casi un 25 por ciento en menos de un mes. La señal fue clara: los inversores consideraron que el gobierno estaba dispuesto a vender barato.
La llegada de nuevos jugadores
La postergación no es casual. En las últimas horas se confirmó que la familia Sielecki, socia de Pampa Energía en Transportadora de Gas del Sur (TGS) , analiza presentarse al concurso de la mano de un fondo estadounidense con experiencia en transmisión de alta tensión. Su eventual ingreso cambiaría el tablero, hasta ahora dominado por el grupo Edison (los hermanos Neuss, dueños de Havanna y Newsan), que viene de ganar las represas de Alicurá y Cerros Colorados por USD 226 millones.
Con dos jugadores de peso en carrera, la posibilidad de que las ofertas superen el precio base aumenta. El gobierno necesita dólares, pero también quiere mostrar que no regala los activos. La postergación apunta a dar tiempo para que ambos grupos afinen sus propuestas y, de paso, evitar que la cercanía política de los Neuss con Santiago Caputo empañe la transparencia del proceso.
El activo que todos quieren
Transener no es una empresa más. Terminó 2025 con ventas por $573.145 millones, un 28 por ciento más que el año anterior, y una ganancia neta de $194.431 millones, un 110 por ciento superior a la de 2024. No tiene deuda financiera y su patrimonio neto supera los $864.000 millones.
El salto se explica casi en su totalidad por la Revisión Quinquenal Tarifaria (RQT) que el gobierno aprobó el año pasado. A cambio de millonarias inversiones hasta 2030, la empresa obtuvo un horizonte de previsibilidad regulatoria que incluye ajustes mensuales de tarifas. Eso saneó las cuentas y volvió el activo irresistible.
Lo que viene
El nuevo cronograma aún no tiene fecha precisa. Fuentes del mercado estiman que la apertura de sobres podría correrse hasta la primera semana de abril. El gobierno necesita dólares antes de junio, pero también necesita un precio que no sea un escándalo.
La pregunta que flota es la misma desde que empezó el proceso: ¿cuánto puede esperar el Ministerio de Economía? Cada día que pasa sin dólares frescos es un día más cerca del vencimiento. Pero cada día que pasa sin un comprador dispuesto a pagar el precio justo es un día más cerca del remate.