11 de julio de 2024
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Empresarios y gobernadores presionan a Milei para avanzar en la reversión del Gasoducto Norte

Advierten que el norte se queda sin gas en junio. La alternativa de una negociación con Brasil o la compra de GNL a Chile.

La decisión de Javier Milei de cancelar la obra pública sacude a la industria energética. La reversión del Gasoducto Norte es quizás el proyecto más importante debido a las consecuencias económicas .

La obra tiene como trasfondo el declino de la producción de gas de Bolivia. Desde hace años, Argentina importa gas boliviano a buen precio para abastecer a las provincias del norte. Sin embargo, el gobierno de Luis Arce comenzó a incumplir con las pautas acordadas debido a los problemas de su país para extraer gas de sus pozos.

La alternativa fue llevar el gas de Vaca Muerta hacia el norte y para eso se proyectó la reversión del gasoducto del norte. En términos llanos, cambiar la dirección hacia la que fluye el gas. Ya no bajará del norte hacia el sur, sino que lo hará en sentido inverso.

La obra demandaba una inversión de USD 710 millones, de los cuales USD 540 millones estaban cubiertos con un crédito del Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe (ex CAF). El resto lo iba a aportar la Compañía Administradora Mayorista del Mercado Eléctrico (Cammesa).

Sin embargo, tras la derrota en el balotaje, el ex ministro de Economía, Sergio Massa, no firmó la adjudicación y dejó en el Gobierno de Milei la decisión de avanzar o no con la obra.

Un cable de la agencia Bloomberg da cuenta que la decisión del nuevo gobierno sería la de no avanzar con la obra producto del ajuste sobre la obra pública. Así lo entienden además, técnicos a cargo de estas obras.

En el equipo de la nueva gestión energética insisten en repetir el mensaje que Luis Caputo enfatizó en los anuncios económicos del martes: “El Estado Nacional no va a licitar más obra pública nueva y va a cancelar las licitaciones aprobadas de obras que no se iniciaron”, dicen en el gobierno libertario.

Presiones hacia Milei

No obstante, la presión de los empresarios del sector y de las provincias, podría llevar a la nueva gestión a evaluar esa obra. “A partir del 31 de julio no hay más gas de Bolivia, o se renegocia el contrato con ese país o la reversión tiene que estar para este invierno”, dijo Ricardo Markous, CEO de Tecpetrol, a Bloomberg. “La industria del norte no tiene alternativa de conseguir gasoil. Argentina en el norte produce 3 millones de metros cúbicos, en invierno hacen falta otros 10 o 12 millones más”, agregó.

Ante ese escenario, la alternativa es el comprarle Gas Natural Licuado (GNL) a Brasil o a Chile, a precios muy elevados. La primera opción ‑la más económica- es la de recurrir a una negociación tripartita con el presidente de Brasil, Ignacio Lula Da Silva, y con par de Bolivia, Luis Arce. Itamaratí debería ceder parte del gas que Bolivia tiene comprometido.

Si eso no ocurre, la opción de negociar con el presidente chileno, Gabriel Boric, la compra de gas a precios exorbitantes. Chile se abastece con GNL que llega a los puertos del Pacífico. Desde allí debería enviarlo a las provincias del norte argentino a través del gasoducto NorAndino.

Pero el reclamo emerge además desde el plano político. El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, planteó la necesidad de avanzar con esa obra. “Debe quedar claro que el norte de la patria necesita el gasoducto. Es una obra prioritaria. Que no sorprenda que en junio, cuando se termine el convenio firmado con Bolivia el norte se quede sin gas”, dijo.

Sáenz es uno de los mandatarios provinciales que mantiene canales fluidos con el gobierno de Milei a través del ministro del Interior, Guillermo Francos.

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