3 de mayo de 2026
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La UNLP desafía a Milei: autoabastecimiento con parque solar y tecnología china

La UNLP paga el 35% de su presupuesto en luz. Por eso, construye su propio parque solar. Con 17.472 paneles, tecnología de la estatal PowerChina y conocimiento local, la apuesta de la universidad enciende la polémica: el Estado resuelve problemas que el mercado no puede.

La factura de luz de la Universidad Nacional de La Plata es monstruosa. En los últimos dos años, con los tarifazos y la quita de subsidios, el costo energético pasó de ser un gasto menor a devorar el 35% del presupuesto operativo. Ese porcentaje, en números concretos, significa menos insumos para laboratorios, menos becas, menos investigación.

Mientras el gobierno de Javier Milei desregula, privatiza y predica que el Estado debe ser mínimo, la segunda universidad más importante del país tomó una decisión radical: va a producir su propia energía.

El parque que empezó como una pesadilla presupuestaria

Agustín Olivieri es el funcionario a cargo del proyecto. Su diagnóstico es preciso: “La situación crítica respecto del costo de la energía comenzó en el gobierno de Macri. Ahí empezamos a ver cómo la energía nos comía el presupuesto”.

Agustin Olivieri, prosecretario de Planeamiento, Obras y Servicios de la UNLP.

El parque solar fotovoltaico que la UNLP construye en el partido de Magdalena no nace de una vocación ecologista abstracta. Nace de una necesidad concreta de supervivencia financiera. La universidad decidió aplicar su propio conocimiento tecnológico para resolver un problema que el mercado, por sí solo, no resuelve.

17.472 paneles que siguen al sol

El proyecto ocupa 20 hectáreas en un campo de la UNLP en Vieytes, Magdalena. Allí se instalarán 17.472 paneles bifaciales. Captan luz por ambos lados: tanto del cielo como del piso. Estarán montados sobre un robot que girará siguiendo al sol desde el amanecer hasta el ocaso. La tecnología es de última generación. Y es china.

La adjudicataria es PowerChina, a través de su subsidiaria Shanghai Electric. Olivieri lo dice sin vueltas: “Nadie dijo con los chinos no. Tenemos una relación comercial con una empresa estatal. Hasta ahora viene todo muy bien”.

El parque generará 8,4 megavatios de corriente alterna, o lo que es equivalente: 10 megavatios en corriente continua. La UNLP consume actualmente un poco menos que eso. El cálculo es preciso: la universidad no solo alcanzará el autoabastecimiento pleno, sino que le sobrará energía para crecimientos futuros.

Energía distribuida: Edelap

El problema no es solo generar. Es también vender los excedentes y garantizar la conexión. La energía que la UNLP no consuma se inyectará a la red de Edelap, la distribuidora que opera en la región de La Plata, Berisso, Ensenada, Brandsen, Magdalena y Punta Indio. Edelap es controlada por el grupo DESA (Desarrolladora Energética S.A.), cuyo principal accionista es el empresario Rogelio Pagano.

Olivieri enfatiza: “Con Edelap venimos trabajando hace años. Para ellos es tan novedoso como para nosotros”. Aunque precisa que la negociación con la distribuidora sigue abierta: ”Todavía no hay nada acordado con Edelap”. En los próximos meses habrá novedades. Mientras tanto, la UNLP además construye un tendido de 17 kilómetros que traerá la energía desde Vieytes (Magdalena) hasta La Plata.

Un modelo que mira al futuro

El parque solar es solo una pieza de una estrategia más amplia. La UNLP también desarrolla, junto a Y‑TEC (la empresa de tecnología de YPF estatal), una planta de baterías de litio. La idea es que el parque solar alimente, entre otras cosas, esa fábrica. Energía limpia para producir almacenamiento energético. Un círculo virtuoso que el gobierno nacional no planifica y que la universidad construye con sus propios recursos y alianzas internacionales.

Olivieri lo resume así: “Nuestro objetivo es demostrar que desde lo público se pueden abordar los problemas. Generamos un know how end to end del laboratorio a la factura de luz. Está la capacidad, está el conocimiento. Para nosotros, la solución es el Estado”.
En tiempos de motosierra, la UNLP levanta paneles solares. En tiempos de Estado mínimo, demuestra que el Estado —bien gestionado, con planificación y tecnología— puede resolver problemas concretos. La factura de luz, por ahora, los está empujando en esa dirección.

“Tenemos la convicción de transformar el conocimiento de la universidad en cosas que cambien la realidad”, apunta Olivieri. Y a continuación enumera: “hemos montado plantas de producción de alimentos deshidratados, medicamentos, baterías de litio. Estamos desarrollando una impresora 3D de casas. Nos hemos planteado una agenda extremadamente ambiciosa”.

Lo que viene

El parque solar se encenderá a principios de 2027. Para entonces, la UNLP espera tener cerrado el acuerdo con Edelap y vocar sus excedentes a la red. Pero la tensión de fondo no se resuelve con paneles: el gobierno nacional sigue avanzando en la desregulación total y las privatizaciones (Transener, Enarsa). La universidad, mientras tanto, apuesta a la planificación pública y el gobierno a un mercado que aún no invierte lo que prometía.

La pregunta es si este modelo es exportable a otras universidades, municipios y provincias. Olivieri admite que la idea es compartir el “know how” desarrollado. Y que hace tiempo comenzaron a sonar sus teléfonos para replicar la experiencia. Mientras tanto, la UNLP tiene como aliados al sol, el conocimiento propio, la tecnología china y lucha contra la corriente adversa del gobierno nacional.

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