La compañía noruega DLS Archer formalizó la venta de su operación en la cuenca del Golfo San Jorge a un consorcio liderado por empresarios locales. El movimiento confirma el éxodo de grandes firmas hacia el no convencional neuquino y plantea un nuevo paradigma para sostener la actividad en los yacimientos maduros de la región.
La industria hidrocarburífera en la Patagonia atraviesa una transformación estructural que redefine el mapa de poder y operaciones. En las últimas horas, se confirmó que la firma DLS Archer, un gigante de los servicios de perforación y mantenimiento, selló la venta de sus activos en Chubut.
La operación queda en manos de un consorcio empresarial con fuerte anclaje regional, marcando un hito en la transferencia de responsabilidades operativas hacia actores locales en la cuenca que sigue con una situación más que compleja por la caída de producción interanual.
El grupo comprador está encabezado por el empresario Pablo Pires, referente de firmas como Vientos del Sur y SGA, junto a un esquema societario del que participan Diego Trabucco y Javier Basso, integrantes del Grupo Aconcagua. Esta transacción incluye cerca de una veintena de equipos de torre, principalmente destinados a tareas de workover y pulling. Estas unidades son herramientas vitales para garantizar la productividad de los yacimientos del sur de Chubut y el norte de Santa Cruz.
La tendencia de migración a Vaca Muerta
El retiro de DLS no representa un hecho aislado, sino que se inscribe en una tendencia de desinversión que ya ejecutaron otras multinacionales de peso. Compañías de la talla de Halliburton, SLB (Schlumberger), Baker Hughes y Weatherford abandonaron progresivamente los campos convencionales de la zona.
Este fenómeno responde a una estrategia global de las operadoras y empresas de servicios, que buscan maximizar rentabilidad en horizontes de mayor escala productiva y mejor rentabilidad casi asegurada.
El trasfondo de este éxodo es lo que especialistas definen como el “efecto aspiradora” de Vaca Muerta. El desarrollo del no convencional en Neuquén succiona no solo las inversiones de capital y la tecnología de punta, sino también la disponibilidad de equipos y personal calificado.
Para DLS Archer, la salida del convencional es el paso previo a un despliegue mayor en la Cuenca Neuquina. La compañía ya firmó acuerdos estratégicos con YPF para potenciar la perforación en el no convencional, volcando toda su capacidad logística a cubrir la demanda de los grandes jugadores del shale.