10 de marzo de 2026
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El espejismo del RIGI: anuncios en Nueva York pero las inversiones no aparecen

First Quantum, Rio Tinto y Chevron desfilaron por la Argentina Week con promesas por más de USD 15 mil millones. Los datos de inversión efectiva, las importaciones de bienes de capital y la IED cuentan otra historia.

Nueva York/Buenos Aires – La foto de la Argentina Week es impecable. El ministro de Economía, Luis Caputo, sonríe ante los inversores en el Council of the Americas. El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, se reúne con los CEOs de las mineras y petroleras más grandes del mundo. Los anuncios se suceden: First Quantum ultima los detalles para su megaproyecto de cobre Taca-Taca, en Salta, por USD 5.250 millonesRio Tinto avanza con la expansión de su proyecto de litio Rincón, con otros USD 2.500 millonesChevron consolida su participación en el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que demandará USD 2.486 millones solo en su etapa inicial.

“Extraordinaria reunión. Es impactante el cambio de imagen de Argentina en el mundo. El clima de inversión es fenomenal”, escribió Caputo en sus redes.

Pero a miles de kilómetros de distancia, en la Argentina real, los números cuentan otra historia.

Anuncios que explotan, inversión que cae

El último monitor de inversiones de la consultora Deloitte expone la brecha. Durante 2025, los anuncios de inversión crecieron 215 por ciento interanual, impulsados por el RIGI y la estabilidad macro. En total, se prometieron desembolsos por casi USD 149 mil millones.

Sin embargo, la inversión efectiva medida por el Indec cayó 6 por ciento en el tercer trimestre del año pasado. La formación bruta de capital fijo representa hoy el 20,4 por ciento del PBI, un nivel inferior al de 2023 (22,4 por ciento) y 2022 (22 por ciento). Dicho de otro modo: nunca se prometió tanto y se concretó tan poco.

El termómetro que no miente

El indicador más preciso para medir si las petroleras y mineras están invirtiendo de verdad es la importación de maquinaria y equipos. Perforadoras, bombas, cañerías, plantas modulares: todo eso viene de afuera. Si los proyectos anunciados estuvieran en ejecución, esas compras deberían estar por las nubes.

Ocurre lo contrario. Según el indicador de la consultora Orlando Ferreres, la inversión en maquinaria y equipo importado cayó 14,6 por ciento en enero. Las importaciones de bienes de capital, medidas por el Indec, se desplomaron 14 por ciento. Y las de piezas y accesorios para bienes de capital, un insumo crítico para mantener equipos en operación, se hundieron 36,5 por ciento.

El gobierno celebra la caída de importaciones porque mejora el saldo comercial. Pero para el sector energético y minero, la lectura es la opuesta: si no entran equipos, no hay pozos nuevos, no hay plantas nuevas, no hay expansión real.

Los dólares que no llegan

El Banco Central registró en 2025 un dato inédito desde 2003: la inversión extranjera directa (IED) medida por el balance cambiario fue negativa en USD 1.281 millones. Es decir, salieron más dólares de los que entraron.

El argumento oficial es que las empresas aprovecharon la liberación del cepo para girar utilidades acumuladas. Es cierto, pero no explica todo. Incluso usando la metodología amplia de balanza de pagos del Indec (que incluye reinversión de utilidades), la IED de los primeros tres trimestres de 2025 totalizó USD 7,9 mil millones, menos de la mitad de los USD 17,3 mil millones del mismo período de 2023.

Las grandes petroleras y mineras que desfilaron por Nueva York aún no están trayendo los dólares que prometen.

El conflicto de fondo

Mientras Caputo seduce inversores en el Council of the Americas, en Buenos Aires la Unión Industrial Argentina (UIA) encendió todas las alarmas. Más de 21.900 empresas cerraron en los dos años de gobierno de Javier Milei. La actividad industrial acumula seis meses de contracción y la utilización de la capacidad instalada ronda el 54 por ciento.

La entidad patronal, que hasta ahora había apoyado el plan económico, salió a pedir “diálogo constructivo y respetuoso” después de que el presidente calificara a los empresarios de “corruptos” y “cazadores de zoológico”. El ministro Caputo redobló la apuesta este martes: “Ese modelo que pretenden mostrar como industrialista lo único que ha sido es un modelo prebendario y, de alguna manera, corrupto”.

El choque expone la grieta del modelo. El gobierno apuesta todo a un puñado de sectores extractivos –petróleo, minería, agro– mientras la industria tradicional, el comercio y la construcción se hunden. El RIGI es un éxito en los titulares, pero la economía real aún no lo ve.

La pregunta que flota

¿Cuánto de lo anunciado en Nueva York se convertirá en pozos perforados, plantas construidas y empleo antes de que termine 2026?

Por ahora, los números dicen que la brecha entre el anuncio y el desembolso sigue siendo enorme. Y que mientras Caputo celebra el “fenomenal clima de inversión”, las importaciones de bienes de capital caen, la IED es negativa y los industriales le reclaman respeto a un presidente que los trata de corruptos.

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